Talleres de transfobia

Información acerca del proyecto “Aceptación de las personas transgenéricas, transexuales y travestis en el ámbito escolar y familiar”

 

Con más de 800 personas informadas y sensibilizadas –entre docentes, y padres y madres de familia de escuelas primarias- se llevó a cabo durante el segundo semestre del año pasado, el proyecto titulado “Aceptación de las personas transgenéricas, transexuales y travestis en el ámbito escolar y familiar”.

El proyecto, financiado por el Centro Nacional para el Prevención y Control del VIH/SIDA (Censida), de acuerdo a la Convocatoria Pública 2012, y con el respaldo de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), se realizó en las ciudades de Coatzacoalcos, Veracruz y Xalapa, con el propósito de generar mejores condiciones para los chicos y chicas trans, y reducir la incidencia del VIH en esta población que, de acuerdo con datos de organizaciones nacionales e internacionales, es la más vulnerable a vivir con VIH, principalmente a causa del rechazo que inicia en las familias y que se agudiza en las escuelas.

Impartidos por la Fundación Hacia un Sentido de la Vida, A.C. (Funsevida), los talleres buscaron modificar los paradigmas en docentes, padres y madres de familia. Lo importante fue cambiar la estrategia. La evidencia ha demostrado que cuando se busca ‘corregir’ las conductas consideradas femeninas en los niños que nacieron biológicamente varones, no se ha tenido éxito; lo único que han provocado es frustración, culpas, violencia y, en ocasiones, intentos de suicidio. En cambio, cuando se apoya al chico o a la chica, cuando se genera un entorno favorable y libre de discriminación, y cuando se les permite expresarse libremente desde el género con el que se identifican, nos damos cuenta que estas personas crecen con una elevada autoestima y llevan una vida saludable y en congruencia consigo mismos o consigo mismas.

A lo largo de los 60 talleres hubo testimonios muy valiosos. Una maestra de Veracruz expresó que tras 28 años de servicio pensaba que ya nada le podía sorprender ni hacer cambiar su manera de pensar, sin embargo, dijo “este taller me ha movido muchas cosas y me ha hecho replantearme algunas de mis posturas; en los pocos años de servicio que me quedan voy a ser diferente con mis alumnos”.

Otro testimonio importante fue el de un docente de Coatzacoalcos que recordó que hacía tres años se le había acercado una mamá, desesperada, porque no sabía qué hacer con su hijo que mostraba conductas consideradas como femeninas. “¿Qué hago con mi hijo –le preguntaba, llena de angustia, esta mujer- y el maestro reconoció que no supo qué decirle. Hoy, explicó, ya sabría qué hacer, le diría que acepte a su hijo o hija tal cual es, y le ayudaría a buscar información y grupos de apoyo”.

 

 

Y uno más, que se trascribe tal cual y que corresponde a una maestra de Veracruz: “Me van a disculpar la palabra –dijo- pero yo pensaba que estas cosas eran puterías, ahora me queda claro que no es nada de eso y que lo que tenemos que hacer como maestros y como padres de familia es darle todo nuestro apoyo a estos jóvenes para que puedan ser felices”.

Fue tal la aceptación de los talleres que muchos docentes pidieron que se extendiera a otras escuelas y hubo, incluso, quienes sugirieron que se impartieran a los propios alumnos, “pues tienen que darse cuenta que la transexualidad es una realidad y que las burlas y agresiones hacia los y las niñas transexuales les pueden provocar un daño enorme”.

Hay que destacar que se alcanzaron logros importantes. Uno de los principales fue constatar que no solamente se puede hablar de estos temas, sino que generan mucho interés y el deseo de que estos talleres se lleven a más escuelas, a las Escuelas Normales y a los propios alumnos, tanto de educación básica como de  media básica.

Nos permitió, también, sembrar la semilla para introducir este tema tan complejo, pero tan importante, en las escuelas y en los hogares.

Consideramos que en buena medida se logró cambiar el paradigma y darle herramientas, tanto a docentes como a padres y madres de familia, para que sepan manejar estas situaciones en el momento en el que se les presente.

Fue importante ver que los propios participantes de los talleres se dieron cuenta que el viejo paradigma consistente en “corregir” a las y los alumnos que presentan variantes de género no solamente es imposible, sino que genera frustración, violencia, exclusión, intentos de suicidio y una mayor vulnerabilidad a padecer infecciones de transmisión sexual como el VIH/sida. En cambio, cuando a éstas y éstos alumnos se les escucha, se les apoya, se les acepta tal como son y cuando se generan entornos favorables –tanto en las escuelas como en las propias familias- es posible brindar a estas chicas y chicos mejores expectativas de vida y la posibilidad de alcanzar la felicidad.

Durante los talleres se proyectó el video titulado “Identidades trans, voces desde el espejo”, elaborado especialmente para el proyecto y con opiniones de especialistas pero, sobre todo, con testimonios de hombres y mujeres transexuales que han salido adelante a pesar de los obstáculos que han enfrentado en una sociedad que no acaba de entender que la transexualidad no es una enfermedad ni un trastorno mental.

Asimismo, se les entregó material impreso, con direcciones de grupos, instituciones y especialistas a dónde acudir para obtener apoyo o mayor información.

 

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